Para desempeñarse en una disciplina tan exigente como el paracaidismo estilo libre no existe un milagro secreto, sino un conjunto de hábitos que considero imprescindibles. El sueño es la base de un estilo de vida saludable. Recuperarse bien es esencial para permanecer lúcido, preciso y receptivo durante el vuelo. Además de saltar, doy mucha importancia al entrenamiento físico, con sesiones periódicas de pesas, carrera y estiramientos, que fortalecen mi cuerpo y mejoran mi resistencia al ejercicio. La hidratación también es un punto clave que muchas veces se descuida. Mantenerse bien hidratado optimiza el rendimiento y la recuperación. Pero más allá de los aspectos físicos, es la diligencia la que marca la diferencia. Sea constante, disciplinado y nunca se rinda, incluso cuando nadie esté mirando. Finalmente, me esfuerzo cada día en una búsqueda constante de la excelencia, analizar, corregir, progresar. Es esta mentalidad la que me permite apuntar siempre más alto.